Mucho se ha escrito sobre las consecuencias de volar después de bucear, opiniones de todo tipo, explicaciones médicas más o menos entendibles y mucha desinformación. En este post vamos a hablar un poco de lo que sucede después de bucear, ya no solo al coger un avión, sino también al subir una montaña, etc. Para nosotros los buceadores viajeros es importante tener claro algunos conceptos.

Obviamente siempre que hagas un viaje para bucear en los espléndidos arrecifes que tiene nuestro planeta, vas a tener que volar. A la ida evidentemente no tienes mayor problema físico que el cansancio, sueño y como mucho el “síndrome de la clase turista” por el poco espacio en tu asiento para moverte. Pero al regreso, que vas más o menos cargadito de Nitrógeno residual, la cosa cambia. Sin ánimo de hacer una clase magistral de física, sí que consideramos interesante repasar algunos básicos para saber que le pasa a nuestro cuerpo bajo el agua y las posibles consecuencias de no hacer todo correctamente.

Como es sabido, cuando buceamos nuestro cuerpo se satura de burbujas de Nitrógeno. Este deber desaparecer de nuestro organismo, lo cual normalmente acontece pasadas unas horas (no menos de once), dependiendo del número de inmersiones que hayamos hecho, la profundidad de buceo alcanzada, el tiempo en el fondo y la mezcla de gas utilizada. Por mucha caña que nos hayamos dado bajo el agua, pasadas 24 horas ya no debería haber restos importantes de Nitrógeno residual en nuestro organismo.

Playmobil buceador con avión

Cuando cogemos un avión de pasajeros este suele estar presurizado al equivalente de estar aproximadamente a unos 2.438 mts de altura sobre el nivel del mar (depende de cada avión). Esto quiere decir que tenemos menos presión que a nivel de mar y por lo tanto alguna microburbuja de Nitrógeno que hayamos generado durante el buceo se puede desmadrar, aumentar de tamaño debido a la menor presión y liarla parda en nuestro organismo. Este es básicamente el motivo por el cual debemos esperar un tiempo prudencial antes de volar una vez hayamos buceado, a fin de tener las menos burbujas de Nitrógeno posibles o mejor dicho ya no tener ninguna.

Los últimos estudios sobre este asunto, concluyen en la siguiente tabla de espera antes de volar;

1 inmersión sin “deco” y respetando la parada de seguridad espera de 12 horas como mínimo antes de volar.

Inmersiones sucesivas sin “deco” y respetando las paradas de seguridad espera de 18 horas como mínimo antes de volar.

Inmersiones con descompresión espera de 24 horas como mínimo antes de volar.

Se puede acortar algo si se bucea con Nitrox pero este sería el “standard” para buceo recreativo ya sea aire o Nitrox.

Algo que a menudo olvidan los buceadores es que al igual que no puedes volar inmediatamente después de bucear, tampoco puede subir montañas ni hacer buceo en apnea. Deberías mantenerte a nivel de mar, ya que una subida a una montaña puede significar estar a menos presión y por lo tanto riesgo que alguna microburbuja deje de ser “micro” y nos tapone alguna arteria.

Es muy recomendable llevarte de viaje siempre tu ordenador de buceo, en los “vida a bordo” te van a obligar a llevarlo, si no tienes el tuyo tendrás que alquilarlo obligatoriamente. Tu ordenador sabe lo que has estado haciendo allí abajo y tiene todo tu perfil de inmersión, de modo que si algo pasara, el médico hiperbárico de turno, conectando tu ordenador de buceo a su equipo puede saber donde tienes el problema y actuar en consecuencia. Esto es fundamental ante un posible accidente disbárico, ya que saber a tiempo si tu problema lo tienes en tejidos, músculos o sistema nervioso puede salvarte la vida. Lleva siempre contigo el ordenador de buceo de regreso a casa, no lo factures nunca, si te pasa algo durante el vuelo es mejor tenerlo a mano. En casa tampoco lo pierdas de vista piensa que un problema relacionado con la descompresión se puede presentar incluso pasadas 48 horas de tomar tierra.

By Sergi García buceador CMAS 3* en el fondo desde 1994